Un recorrido por la escena electrónica brasileña
A partir de la década de los noventa, varios DJ, productores y promotores pioneros comenzaron a sentar las bases de la emblemática escena de la música electrónica brasileña. En aquella época, la escena se enfrentaba a importantes retos, como el coste prohibitivo de los equipos de música, la falta de acceso a los últimos lanzamientos electrónicos europeos que los aficionados deseaban escuchar y la tradición de que los eventos se ciñeran a un solo género.
Sin embargo, a pesar de estos retos, la escena de clubes comenzó a prosperar con DJ que se centraban en sesiones de vinilo puro con música de artistas locales. En 1994, São Paulo acogió el legendario “”Hell’s Club”” convirtiéndose en el primer “”after hours”” de Brasil. La ciudad también vio surgir el Lov.e Club, que reunía a aficionados al techno, el house, el electro, el drum and bass y el funk de Río, y el Madame Satã Night Club, que alimentó una próspera escena underground.
En cuanto a las figuras clave, es importante mencionar al productor de techno Renato Cohen, más conocido por el tema “”Pontapé””, al innovador del drum’n’bass DJ Marky, creador de la fiesta “”Vibe”” en el Lov.e Club & Lounge, al DJ de acid house Anderson Noise, creador del sello “”Noise Music””, al peso pesado del techno Gui Boratto y al dúo de electro-house Felguk.
En 2007, Gui Boratto llevó la escena brasileña a la escena internacional con el lanzamiento de “”Chromophobia”” en el sello alemán Kompakt, y poco después recibió la llamada para remezclar a Massive Attack, Wankelmut, Booka Shade y Agoria.”
El auge de la escena underground
Durante un tiempo en la década de 2010, la subida del dólar estadounidense hizo que muchos clubes y festivales no pudieran contratar a artistas internacionales y empezaran a pasar apuros. Sin embargo, al igual que en los años 90, la escena local brasileña comenzó a prosperar con la aparición de una nueva ola de talento y el auge de clubes brasileños como Warung, D-Edge y Green Valley, que llegaron incluso a figurar en la lista de los 100 mejores clubes de DJ Mag.
En este nuevo capítulo, la escena underground se ha fortalecido más que nunca, con colectivos y emisoras de radio. Sin ayuda del gobierno, los artistas tuvieron que unirse para que todas estas mentes creativas pudieran dar a conocer su trabajo. No todo el mundo tiene dinero para comprar equipo y vivir solo de la música, y ahí es donde entran en juego los colectivos, uniendo todo esto. Aquí, la unión hace la fuerza.
House, techno y São Paulo
Es innegable que las escenas underground del house y el techno, así como sus ramificaciones, han crecido rápidamente en el estado de São Paulo. Pioneer Capslock, VOODOOHOP, Sangra Muta, Tantša, Mamba Negra, Gop Tun, Bicuda (Campinas-SP) y Boiler Ruim (Santos-SP) son solo algunas de las fiestas que han contribuido a este auge.
Mamba Negra
Cabe señalar también que, al principio, la presencia de mujeres en el panorama musical era muy escasa. En São Paulo, el sello y el colectivo Mamba Negra está tratando de cambiar esta situación dando protagonismo a más artistas femeninas de todos los géneros, con las DJ Laura Díaz y Carol Schutzer al frente. Otros nombres a destacar son Eli Iwasa, Teto Preto, Amanda Mussi, ANNA, Malka, BADSISTA, Ventura Profana y Cashu, mujeres fuertes que han hecho de la escena lo que es hoy en día.
Las fiestas de Mamba Negra dan prioridad a la libertad de expresión; dejan claro que puedes y debes ser quien quieras ser. Esto ha sido crucial para abrir las puertas a que las personas se expresen a través de la actuación, la moda y el estilo de vida en comunidades marginadas. En São Paulo y más allá, Mamba Negra ha sido un faro de representación LGBTQIA+ y una luz guía para otras fiestas y sellos discográficos del país.
Otra diferencia de las fiestas actuales es la combinación de géneros musicales en un mismo evento. Mamba Negra ya ha acogido a la banda RAKTA (post-punk, noise) y al cantante Urias (pop, R&B), y es bastante habitual contar con un escenario especial para estos experimentos.
Recientemente, Ballantine’s acogió al sello durante la serie Streaming From Isolation con Boiler Room.
Colectivos y la escena electrónica
Debido a la pandemia, a la falta de eventos y a la escasa ayuda del gobierno, la fuerza de Brasil ha provenido de sus colectivos independientes. Estos se han unido para crear conceptos, producir eventos, lanzamientos y publicidad, todo ello de forma colaborativa. En este sentido, cada estado cuenta con sus propios colectivos que están fortaleciendo aún más la escena. La emisora de radio y colectivo Metanol FM fue uno de los primeros focos que impulsó esta iniciativa para reunir a la gente.
En el estado de Río de Janeiro, debido al predominio del house y el techno, Domply y Rave RJ Support son dos de los colectivos más activos, además del festival Coro Fundo y la fiesta Kode. En Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, se encuentran MASTERplano y también AYÔ, un colectivo creado por y para los brasileños negros. Uberlândia, situada en el interior del estado, cuenta con el colectivo Bait y la emisora de radio Function.
Si nos desplazamos al sur del país, la ciudad de Porto Alegre (Rio Grande do Sul) cuenta con los colectivos Arruaça, TTT y Coletivo Plano. Florianópolis, situada en Santa Catarina, cuenta con Brasa, Bateu y TROOP Project. En Paraná también hay actividad, con la fiesta Discoteca Odara y la emisora de radio Alter Disco.
Maranhão, un estado del noreste de Brasil, cuenta con las fiestas Suja Rec, Terral y el Movimento Eletrônico Ludovicense. A esto se suma el colectivo Aconselho, ubicado en la capital, São Luís. Y, por último, pero no menos importante, en la ciudad de Manaos, en Amazonas, se encuentra la Coletividade Úrsula.
Es bien sabido que Brasil atraviesa uno de los momentos políticos más turbulentos e inciertos de su historia. Las políticas actuales del Gobierno suponen una amenaza constante para la cultura. Ya sea a nivel general (la transformación del antiguo ministerio en una secretaría) o en ámbitos más específicos (la falta de incentivos, tanto económicos como morales, para los artistas y los productores culturales), si depende de las autoridades públicas, quienes se dedican al arte en Brasil se encuentran solos. Para complicar aún más las cosas, la pandemia del coronavirus ha afectado con especial dureza al sector cultural.
El aislamiento social hace imposible que muchas personas involucradas en la producción de eventos y fiestas puedan garantizar sus ingresos y superar esta delicada situación. A pesar de estas consecuencias, el tiempo apremia y esto exige nuevas formas de dar a conocer la escena. La unidad entre los estados es algo que ayuda a aliviar la incertidumbre de cada artista en una pandemia. Con ello, surgió la necesidad de centrarse en los sellos discográficos, los colectivos, la alianza LGBTQIA+ y las personas que trabajan en eventos para poner las ideas en práctica. Brasil es resistencia.
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